OPINIÓN Sara Lovera Palabra de Antígona/El Aborto: tema en lo electoral

Palabra de Antígona/El Aborto: tema en lo electoral

Martes, 31 de Enero de 2012 18:55
CRÓNICA DE OAXACA
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antgonaPalabra de Antígona/El Aborto: tema en lo electoral

Sara Lovera


 

Ahora resulta que desde el conservador Partido Acción Nacional surge una

metralla electorera, apuntando que hoy sí, está preocupado por la vida de

las mujeres que acuden a realizarse un aborto poniendo en riesgo su vida.

Lo hace con datos no comprobados de la capacidad de atención de los

hospitales del Distrito Federal y la creciente aparición de clínicas no

reguladas que ofrecen el servicio y dónde realmente no sabes qué le

pasa a las usuarias. Lo que sí sabemos es que en el Distrito Federal no hay

muertes por aborto.

La verdad se trata de fuegos artificiales cruzados. La noticia de que los

legisladores panistas María Joann Novoa y Oscar Castillo promoverán la

prohibición de los anuncios publicitarios de clínicas particulares que sin

autorización practican abortos en el Distrito Federal, corrió rápidamente

en los diarios. Para mi es una cortina de humo y se trata del lanzamiento

del tema que estará gravitando en el proceso electoral que ya nos acosa.

Tan igualita a las declaraciones de la candidata priista al gobierno del

Distrito Federal, Beatriz Paredes, quien según nota de El Universal dijo

que "defenderá las libertades de los capitalinos, como los matrimonio

gays y la interrupción legal del embarazo". Beatriz Paredes, además, se

asume como una política progresista e incluyente.

Ambos casos no son más que un distractor. Ni Paredes se enfrentará a la

iglesia Católica, como ha sido demostrado desde 2008 en las entidades

del país que le dieron calidad y derechos al cigoto con los votos de sus

correligionarios, en el tiempo que ella era la jefa del PRI; lo que sí dice su

declaración es que también abrió fuego para ganar los votos que le faltan

y que la llevarán a un enfrentamiento con el PAN.

Lo importante de estos dos hechos es que se pretende hacer caer, con

inocencia política, a la postura democrática y progresista del electorado

de la capital del país y con quienes suponen que podría haber una

relación, porque en efecto, nadie podría avalar el riesgo de las mujeres

en una ciudad donde la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) se ha

convertido en un derecho, mismo que seguramente ha salvado muchas

vidas y ha evitado consecuencias recurrentes en la salud de las mujeres, a

veces de pérdida de capacidades, porque es el aborto clandestino el que

realmente pone en riesgo a las mujeres.

Si los datos manejados por los panistas son reales, que lo dudo, es verdad

que urge, en primer lugar, averiguar si las clínicas oficiales del Distrito

 

Federal no tienen capacidad para atender las solicitudes; si es cierto que

las clínicas privadas operan de forma irregular y, finalmente, si existen

indicios de riesgos y consecuencias para quienes hacen uso de un derecho.

Los panistas electoreros, sin embargo, nunca se han preocupado por la

pérdida de vidas de las mujeres que interrumpen un embarazo en miles

de sitios, clínicas y consultorios poniendo en riesgo la vida de las mujeres

en todo el país. Ni les preocupa que los datos oficiales, muestran que

hemos avanzado muy lentamente en atender el problema de salud pública

que constituye la muerte materna, dónde una de sus causas es el aborto

clandestino.

Por otro lado, la declaración de Beatriz Paredes es igualmente un asunto

electorero, para confundir a las mujeres que hace más de 30 años han

documentado, escrito, debatido sobre la ILE y la urgente necesidad de

atender un problema de salud pública que significa que las mujeres

mueran a consecuencia de abortos mal practicados.

No es algo que se haya hecho como discurso. El Grupo de Información

en Reproducción Elegida (GIRE) se ha ocupado en los últimos años de

una manera científica y responsable, podría decir que hasta moderada, a

mostrar sin aspavientos todas las consecuencias de la prohibición y cómo

las vidas que están en riesgo permanente, son de mujeres pobres, sin

información y sin posibilidades de acceder a un aborto seguro.

El aborto clandestino sigue siendo un problema fundamental de la salud

de las mujeres. Los avances logrados se deben a mujeres de la sociedad

civil. Lo conseguido en el Distrito Federal es incontrovertible. Ahora

resulta que el tema es electorero en esos dos sentidos. Y tampoco el PRI

ha querido comprometerse con la vida de las mujeres.

El asunto es bien claro. Es urgente, por tanto, sacar de todos los lugares

donde hay información sustanciada y científica, para mostrar que tan

indiferente es para el conservador PAN y el dizque "nuevo PRI", un

problema al que sólo las feministas y personas aliadas, a lo largo de

la historia reciente, les ha importado y han puesto en juego todas sus

capacidades para tratar de frenar, nada menos y nada más, que las

muertes evitables de miles de mujeres, quienes de todas formas abortan.

También son históricas las denuncias y casos documentados de cómo la

ILE, por casos de excepción, podría atender a las niñas y mujeres violadas

que deben acceder a un aborto legal, y que los gobiernos panistas,

principal, pero no únicamente, niegan ese derecho y han condenado

a muchas mujeres a seguir un embarazo producto de una violación.

Otras muchas mujeres han sido molestadas, encarceladas, marginadas

por interrumpirse un embarazo. Con frecuencia padecemos de una

 

desmemoria inaudita.

En el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y sus

aliados "progresistas" no hay acuerdo en atender esta problemática con

altura de miras, compromiso y justicia para las mujeres. Lo resuelto en el

Distrito Federal es un avance verdadero, no demagógico y no electorero.

Se hizo sin los cálculos políticos de ofrecer una buena cara a la jerarquía

católica y sus aliados; incluso poniendo en riesgo votos y simpatías.

Lo que se debe tener en claro, en este momento, es no caer en la trampa

electorera, ni de un lado ni de otro, y defender como parte de la agenda

democrática los avances que tenemos. En todo caso es tiempo de no bajar

la guardia, mostrar a quienes pretenden gobernarnos que el problema

de salud de las mujeres existe, que las libertades reclamadas y, a veces

atendidas, incluyen esta libertad central como un asunto democrático,

donde no caben intereses coyunturales que nos distraigan y nos hagan

olvidar que en este país la ILE es una parte central de la lucha histórica por

lograr el equilibrio entre hombres y mujeres, entre el poder y las mujeres.

No es cosa de declaraciones, como las de la señora Paredes.

Los panistas deberían morirse de vergüenza ante la violencia y los

asesinatos de mujeres; la mísera atención en los hospitales y la tremenda

sangría que significa la muerte de mujeres productivas, jóvenes, madres

de familia que dejan en la orfandad a miles y miles de niños y niñas, sin

considerar que la atención a mujeres por las secuelas del aborto, también

significan un enorme gasto para el sistema de salud.

Lo cierto es que el tema ya saltó en este proceso electoral, en el que

habrá sin duda decenas de cortinas de humo que distraerán la atención

del problema fundamental: el respeto a los derechos, las leyes, la enorme

tarea de frenar toda injusticia y discriminación a las mexicanas. Veremos

si los progresistas entienden, con claridad, como conducirse en estos

tiempos y aprenden a mirar profundo este problemas de justicia social

como otros que involucran a la mitad de la población.

saralovera@yahoo. com.mx

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