Palabra de Antígona/El Aborto: tema en lo electoral
Sara Lovera
Ahora resulta que desde el conservador Partido Acción Nacional surge una
metralla electorera, apuntando que hoy sí, está preocupado por la vida de
las mujeres que acuden a realizarse un aborto poniendo en riesgo su vida.
Lo hace con datos no comprobados de la capacidad de atención de los
hospitales del Distrito Federal y la creciente aparición de clínicas no
reguladas que ofrecen el servicio y dónde realmente no sabes qué le
pasa a las usuarias. Lo que sí sabemos es que en el Distrito Federal no hay
muertes por aborto.
La verdad se trata de fuegos artificiales cruzados. La noticia de que los
legisladores panistas María Joann Novoa y Oscar Castillo promoverán la
prohibición de los anuncios publicitarios de clínicas particulares que sin
autorización practican abortos en el Distrito Federal, corrió rápidamente
en los diarios. Para mi es una cortina de humo y se trata del lanzamiento
del tema que estará gravitando en el proceso electoral que ya nos acosa.
Tan igualita a las declaraciones de la candidata priista al gobierno del
Distrito Federal, Beatriz Paredes, quien según nota de El Universal dijo
que "defenderá las libertades de los capitalinos, como los matrimonio
gays y la interrupción legal del embarazo". Beatriz Paredes, además, se
asume como una política progresista e incluyente.
Ambos casos no son más que un distractor. Ni Paredes se enfrentará a la
iglesia Católica, como ha sido demostrado desde 2008 en las entidades
del país que le dieron calidad y derechos al cigoto con los votos de sus
correligionarios, en el tiempo que ella era la jefa del PRI; lo que sí dice su
declaración es que también abrió fuego para ganar los votos que le faltan
y que la llevarán a un enfrentamiento con el PAN.
Lo importante de estos dos hechos es que se pretende hacer caer, con
inocencia política, a la postura democrática y progresista del electorado
de la capital del país y con quienes suponen que podría haber una
relación, porque en efecto, nadie podría avalar el riesgo de las mujeres
en una ciudad donde la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) se ha
convertido en un derecho, mismo que seguramente ha salvado muchas
vidas y ha evitado consecuencias recurrentes en la salud de las mujeres, a
veces de pérdida de capacidades, porque es el aborto clandestino el que
realmente pone en riesgo a las mujeres.
Si los datos manejados por los panistas son reales, que lo dudo, es verdad
que urge, en primer lugar, averiguar si las clínicas oficiales del Distrito
Federal no tienen capacidad para atender las solicitudes; si es cierto que
las clínicas privadas operan de forma irregular y, finalmente, si existen
indicios de riesgos y consecuencias para quienes hacen uso de un derecho.
Los panistas electoreros, sin embargo, nunca se han preocupado por la
pérdida de vidas de las mujeres que interrumpen un embarazo en miles
de sitios, clínicas y consultorios poniendo en riesgo la vida de las mujeres
en todo el país. Ni les preocupa que los datos oficiales, muestran que
hemos avanzado muy lentamente en atender el problema de salud pública
que constituye la muerte materna, dónde una de sus causas es el aborto
clandestino.
Por otro lado, la declaración de Beatriz Paredes es igualmente un asunto
electorero, para confundir a las mujeres que hace más de 30 años han
documentado, escrito, debatido sobre la ILE y la urgente necesidad de
atender un problema de salud pública que significa que las mujeres
mueran a consecuencia de abortos mal practicados.
No es algo que se haya hecho como discurso. El Grupo de Información
en Reproducción Elegida (GIRE) se ha ocupado en los últimos años de
una manera científica y responsable, podría decir que hasta moderada, a
mostrar sin aspavientos todas las consecuencias de la prohibición y cómo
las vidas que están en riesgo permanente, son de mujeres pobres, sin
información y sin posibilidades de acceder a un aborto seguro.
El aborto clandestino sigue siendo un problema fundamental de la salud
de las mujeres. Los avances logrados se deben a mujeres de la sociedad
civil. Lo conseguido en el Distrito Federal es incontrovertible. Ahora
resulta que el tema es electorero en esos dos sentidos. Y tampoco el PRI
ha querido comprometerse con la vida de las mujeres.
El asunto es bien claro. Es urgente, por tanto, sacar de todos los lugares
donde hay información sustanciada y científica, para mostrar que tan
indiferente es para el conservador PAN y el dizque "nuevo PRI", un
problema al que sólo las feministas y personas aliadas, a lo largo de
la historia reciente, les ha importado y han puesto en juego todas sus
capacidades para tratar de frenar, nada menos y nada más, que las
muertes evitables de miles de mujeres, quienes de todas formas abortan.
También son históricas las denuncias y casos documentados de cómo la
ILE, por casos de excepción, podría atender a las niñas y mujeres violadas
que deben acceder a un aborto legal, y que los gobiernos panistas,
principal, pero no únicamente, niegan ese derecho y han condenado
a muchas mujeres a seguir un embarazo producto de una violación.
Otras muchas mujeres han sido molestadas, encarceladas, marginadas
por interrumpirse un embarazo. Con frecuencia padecemos de una
desmemoria inaudita.
En el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y sus
aliados "progresistas" no hay acuerdo en atender esta problemática con
altura de miras, compromiso y justicia para las mujeres. Lo resuelto en el
Distrito Federal es un avance verdadero, no demagógico y no electorero.
Se hizo sin los cálculos políticos de ofrecer una buena cara a la jerarquía
católica y sus aliados; incluso poniendo en riesgo votos y simpatías.
Lo que se debe tener en claro, en este momento, es no caer en la trampa
electorera, ni de un lado ni de otro, y defender como parte de la agenda
democrática los avances que tenemos. En todo caso es tiempo de no bajar
la guardia, mostrar a quienes pretenden gobernarnos que el problema
de salud de las mujeres existe, que las libertades reclamadas y, a veces
atendidas, incluyen esta libertad central como un asunto democrático,
donde no caben intereses coyunturales que nos distraigan y nos hagan
olvidar que en este país la ILE es una parte central de la lucha histórica por
lograr el equilibrio entre hombres y mujeres, entre el poder y las mujeres.
No es cosa de declaraciones, como las de la señora Paredes.
Los panistas deberían morirse de vergüenza ante la violencia y los
asesinatos de mujeres; la mísera atención en los hospitales y la tremenda
sangría que significa la muerte de mujeres productivas, jóvenes, madres
de familia que dejan en la orfandad a miles y miles de niños y niñas, sin
considerar que la atención a mujeres por las secuelas del aborto, también
significan un enorme gasto para el sistema de salud.
Lo cierto es que el tema ya saltó en este proceso electoral, en el que
habrá sin duda decenas de cortinas de humo que distraerán la atención
del problema fundamental: el respeto a los derechos, las leyes, la enorme
tarea de frenar toda injusticia y discriminación a las mexicanas. Veremos
si los progresistas entienden, con claridad, como conducirse en estos
tiempos y aprenden a mirar profundo este problemas de justicia social
como otros que involucran a la mitad de la población.
saralovera@yahoo. com.mx
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