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Breve historia de los partidos políticos

Lunes, 28 de Diciembre de 2009 12:33
Oriana Conde
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Diapositiva_Partidos_polticos“Solo la ilusión o la hipocresía puede creer que la democracia sea posible sin partidos”

Hans Kelsen


Considerando a los partidos desde su manifestación histórica, su relación con la democracia es más bien moderna, ya que esta apareció a la par de los partidos políticos y juntos sufrieron la consolidación, por lo tanto, podríamos decir que el ejercicio democrático se complementa con la presencia de los partidos políticos.

En las democracias modernas, las que nosotros conocemos de forma vivencial, los partidos políticos tienen una función súper importante, ya que hacen posible, en teoría, las relaciones que se dan entre la sociedad y el Estado porque son los encargados de representar en las instituciones y en el gobierno a través de procesos electorales a la ciudadanía, es decir, se convierten en protagonistas y parte de la socialización democrática al interior de la opinión pública.

Los partidos para que puedan presentarse ante la sociedad como una opción deben presentar una plataforma, una agenda, en fin, características con las que se identifique la población para que puedan confiar en ellos y votar, y también servirán como un espacio para que ciudadanos interesados en la vida política y en la administración del bien público puedan ingresar.

Sin embargo, el desencanto de los ciudadanos en la apreciación de en que se han convertido los partidos políticos en el siglo XXI es debido a las transformaciones que han sufrido desde su aparición en la escena política, ya que más allá de la modernización o vuelta a las bases de su creación, deben de acoplarse a las necesidades y reestructurarse para cumplir con los objetivos para lo cual fueron creados.

Por definición, se entiende a un partido político, primero, diferenciándolo de otras organizaciones (grupos, asociaciones) debido a que cuando aparecen, reciben un reconocimiento jurídico como tales en el sentido de que se les considera difusores de la democracia y son canales de comunicación entre Estado y ciudadanos, además de que también han permitido otorgar un grado de legitimidad a la existencia de los regímenes, sean democráticos o no.

Así pues, es la población quien otorga el reconocimiento a su existencia ya que le da forma a las instituciones, y a todo lo que forma parte de la dinámica de la vida social y política y es esto lo que los diferencia de otras agrupaciones por el tipo de actividad que realizan y los fines que buscan.

Los partidos en su inicio pues, se presentaron como eso, constructores de la democracia coadyuvando a la transición en sus diversas variantes y en los procesos de modernización de las sociedades actuales, ya que iniciaron así, como la opción más óptima para darle un nuevo rostro a los gobernantes.

Por concepto, un partido representa a diversos intereses y sectores, así que articularán las necesidades de estos con lo que ofrece el Estado, se considera que un partido político es un grupo de personas unidas por un mismo interés y comienza básicamente en la sociedad políticamente organizada.

Los grupos políticos tienen raíces fundamentales en las polis griegas y en Roma (que heredó la política griega) y nace un concepto muy importante en esta etapa, que es el de res pública, lo que se refiere a la cosa común a todo el pueblo.

El concepto de República se usó después para referirse a la comunidad política y luego, para hablar de una determinada forma de gobierno. Durante el desarrollo de la sociedad romana se empleó el concepto civitas, y un civis romanus era un ciudadano con todos los derechos, y los romanos fueron los que evolucionaron en estos términos como civitas, res pública, mismos que trascenderían a sociedades más modernas como las posteriores a la Edad Media.

Continuando con el proceso histórico de la definición de partido político, y restringiéndola como una agrupación dentro de un tiempo y un espacio, observamos que está en el punto medio entre la sociedad y el Estado y que participa por la lucha del poder político, además de que también se da a la tarea de formar la voluntad política del pueblo a través de una serie de procesos.

Para Duverder (Los partidos políticos) los partidos encuentran su justificación cuando quieren conquistar el poder político y sobre todo, ejercerlo, y si nos vamos hacia este punto, podemos hallarlos alrededor del siglo XIX o tal vez a finales del siglo XVIII, claro, todo depende de qué características encontremos en estas agrupaciones o cuáles sean de nuestro interés.

En 1850 el único sistema donde se conocían los partidos políticos era en los Estados Unidos donde existían tendencias de opiniones, clubes populares, asociaciones de pensamiento, grupos parlamentarios, pero no partidos propiamente dichos, sin embargo se conoce esta idea. Para 1950, un siglo más tarde, es cuando los partidos comienzan a funcionar como tales en la mayoría de los países con una legislación jurídica.

Aunque según otros teóricos de la ciencia política también se puede seguir el desarrollo de los partidos desde el momento en que comienza el sufragio popular y la libertad parlamentaria, por lo tanto, se ve como las funciones de los partidos van creciendo a la par de su independencia de las asambleas políticas, por lo que los miembros deben de agruparse de acuerdo a sus puntos en común

Además de las doctrinas políticas en común, en las formas de agrupación de los parlamentarios también pudieron haber influido otro tipo de motivaciones, como lo es la cercanía geográfica o los intereses de un grupo (monetarios o de tipo emocional), etc.

Se ha encontrado un claro ejemplo de esto en el Constituyente Francés de 1798, donde en abril los diferentes diputados de diferentes provincias francesas se reunieron en Versalles para decidir los parámetros para la nueva Constitución. Provenían de distintos sectores de la población, y debe haber sido un tanto impresionante encontrarse en un sitio el cual desconocían, por lo que para sentirse protegidos del aislamiento, comenzaron por reunirse los representantes de una misma región, que además les permitía ponerse de acuerdo sobre las decisiones que se tomarían o acuerdos que se aprobarían en la Asamblea Constituyente.

Los bretones alquilaron una sala de café en la cual se reunían regularmente para discutir todo lo referente a su región, problemas de política nacional, etc, así pues encontramos que poco a poco además de reunirse por pertenecer a un mismo sitio también comenzaron a importar las cuestiones ideológicas, posteriormente se comenzó a conocer a este grupo como el “club bretón”.

Posteriormente la Asamblea dejó Versalles, así que como no encontraron un café, comenzaron a reunirse en el comedor del convento Jacobino, y es así como el club Bretón pasaría a la historia como los Jacobinos, y ocurrió algo semejante con los Girondinos.

Fuera de esta visión romántica de la conformación de las facciones políticas o primitivos partidos políticos, vemos que independientemente de los factores geográficos influyó mucho la ideología que mostraban ciertos miembros de los grupos para poder unificarse dentro de una fracción, factores como la defensa, reelección, aprobación de tal o cual artículo, etc. Los partidos, a pesar de su estrecha relación con el parlamento, se condicionaron más bien por los procesos de formación de los Estados – Nación y la modernización que se desarrollo rápidamente en los siglos XVIII y XIX.

Los partidos surgieron por el rompimiento más bien esperado de lo que se conocía como sociedad feudal y su paso a la sociedad industrial, por lo que el nuevo orden mundial requería de formas de organización política novedosas que sustituyeran a las ya conocidas.

Comienza así la existencia de grupos políticos organizados y con reglas para poder moverse dentro de la nueva clase política, así pues, surgen las reglas electorales, donde aquellos legisladores electos quedan como representantes de la nación, no solo de su región y se convirtieron en los articuladores de la relación entre la sociedad civil y el Estado, ya que consienten que se pronuncien los diferentes intereses de interés común o privado, pero como existe la pluralidad, pues unos no pueden ir sobre otros.

Facción viene del verbo latino facere que significa hacer, actuar, el término factio se refería a un grupo político dedicado a hacer algo que podía resultar nocivo. El término partido deriva del latín partire que significa dividir y entró al vocabulario político hasta el siglo XVII.

Partido tuvo desde el principio una evocación más suave y no tan negativa como la del término facción, pero por ejemplo, David Hume usaba ambos términos de manera indistinta, esto porque para él, los partidos trastornan al gobierno y provocan conflictos al interior de la sociedad. Bolingbroke, a principios de 1700 y posteriormente Burke a finales de dicho siglo, establecen de manera más clara la distinción entre partido y facción. Para Bolingbroke, los partidos tienen una diferencia de principios y proyectos más allá de los intereses personales de sus miembros, esto es, más allá de una facción.

En tanto Burke define al partido como un conjunto de hombres unidos para suscitar en un trabajo colectivo el interés de todos sobre algo en particular pero sobre lo cual todos están de acuerdo, y también diferencia al partido de la facción porque lo considera con fines superiores a los intereses sórdidos para obtener puestos, pero también dice que “el partido es una fraccionamiento que ya no se produce entre súbditos y soberano, sino entre soberanos.

En Estados Unidos, los fundadores como Washington condenaron a los partidos por considerarlos facciones, y hasta casi mediados del siglo XIX los partidos fueron aceptados positivamente, pero fue después de la segunda Guerra Mundial con los debates teóricos y políticos comprensibles, se comenzó su proceso de constitucionalización en todo el mundo, y actualmente no se les considera más como facciones.

Para el siglo XX, la polémica giró en torno si los partidos podían ser comparados a los grupos de interés. En el año de 1912, Rehm decía que los partidos eran “grupos de interés encubiertos”; Weber catalogaba que los grupos de interés tenían como función el articular intereses y los partidos agregaban dichos intereses. Para nuestra comprensión, los partidos, a diferencia de los grupos de presión participan en las elecciones y pretenden conquistar cargos públicos, y la diferencia radica en la orientación competitiva de los partidos de la cual carecen los grupos de presión.

Otra diferencia está  en la que tienen los partidos con los movimientos sociales, ya que los movimientos son “corrientes fundadas en un conjunto de valores compartidos para redefinir las formas de acción social e influir en sus consecuencias”, estos movimientos los vemos en la sociedad civil, y tienen su actuación, como el reivindicar, o el oponer, o a veces se portan radicales.

Los partidos se originan en la sociedad civil pero actúan en la esfera de la política como una organización formal para poder acceder al poder a través de la libre competencia usando las elecciones. Hay movimientos sociales que al institucionalizarse pueden ser partidos, solo si se organizan de una manera formal con una estructura y participación.

Antes de entrar a las conclusiones, me gustaría citar a Sartori y su definición de partido, al que lo apunta como “cualquier grupo político que se presenta a elecciones y que puede colocar mediante estas a sus candidatos en cargos públicos”, esto es, se trata de una organización que busca el poder por la vía electoral.

Los partidos son agentes de representación política y hasta donde podemos ver, y las leyes lo van permitiendo, los únicos que pueden tener acceso a la competencia electoral, y también tienen una cara que los muestra como maquinarias electorales, para lo cual el fin principal es ganar las elecciones y así, ganar y conservar el poder, no son el único canal para la participación política en los regímenes democráticos, pero si son el puente para poder participar en la competencia para ganar el sufragio de los electores.

En las democracias populares se tiene la creencia de que no existe la democracia sin partidos políticos, pero para Sartori existe la certeza que la actividad democrática no se agota en la acción de los partidos, porque lo que ha sucedido, es que se ha monopolizado la política por parte de los partidos.

Expresa al respecto Paolo Flores D´Arcais, que “la democracia exige partidos, pues sin división, conflicto y espíritu de parte organizado, no se tendría una democracia, sino plebiscitos. La democracia excluye que los partidos se conviertan en castillo y resulten libres e indiferentes respecto de los ciudadanos considerados. La democracia exige partidos, pero excluye la partidocracia”.

Los partidos le dan al ciudadano las herramientas para comprender la política a través de los símbolos que construyen y el discurso que mantienen, porque crean su propia historia y tratan de mantenerla vigente entre la opinión pública, esto para poder delimitar el orden del debate político y la ubicación de la derecha, centro e izquierda.

Otra función de los partidos es la rendición efectiva de cuentas, esto a través de cada elección, en donde se tienen que hacer acreedores de los votos, con este sistema, le permiten al ciudadano premiar o castigar la actuación de los políticos, con este veredicto electoral se dará la permanencia de los partidos, y a la vez, le da legitimidad al régimen.

Finalmente, con respecto a las teorías de Sartori, podríamos decir que los partidos políticos son básicos para la gobernabilidad democrática, y la existencia de estos permite negociar los poderes y tener un balance entre estos, pero sin partidos sería más bien difícil la negociación o establecer alianzas, por lo tanto, los partidos le dan organización al poder legislativo y permite la formación de los grupos parlamentarios.

Finalmente se puede concluir que la palabra partido alude se refiere a que es parte frente a todo y a uno de los segmentos en los que se divide una determinada sociedad. Se rompe por lo tanto la homogeneidad, y se da paso a diversos fines que enriquecen a una sociedad en general, y en esto radica la legitimidad de su existencia.

También suponemos que a lo largo de la historia con la diversa organización de los diversos grupos humanos se conformaron grupos más grandes, esto por diferentes motivos, que puedes ser geográficas y religiosas sobre todo, y de ahí que se hable de entidades como Europa, Asia, Cristianismo, Judaísmo, Islam, y es dentro de esos conjuntos que los grupos humanos adquieren una superioridad que repercute sobre en otros, y por lo tanto, ejerciendo influencia.

Son diferentes grupos los que se han disputado el papel dominador, y desde los inicios de la historia de la humanidad ya se enfrentaban en diferentes niveles a varios grupos de personas, insisto, sin que existieran las reglas electorales o los partidos políticos como los conocemos en la actualidad. Hoy en día, la democracia está necesitada de partidos que compitan, claro, siempre y cuando la población este sujeta a aceptarlos, porque como sabemos, en México existen sistemas de elección paralelas al sistema de partidos.

Lo que si es verdad, es que no hay una legitimidad democrática sin procesos electorales competitivos y no hay elecciones sin competidores, y en el caso de un sistema de partidos, pues es un requisito determinante la existencia de estos en el escenario democrático.

Oriana Conde es licenciada en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa con el trabajo de investigación de Sistemas y Programas de Capacitación Electoral. Realizó estudios de posgrado en la Universidad Estatal de San Petersburgo, Rusia, especializándose en Procesos Políticos Internacionales, enfocándose a temas de geopolítica. Se ha desempeñado en la administración pública como Jefe de Unidad Departamental en la Delegación Azcapotzalco, y la mayor parte de su carrera la ha desarrollado en la docencia, actualmente impartiendo clases de Métodos de Investigación y materias correspondientes a la ciencia política en la Universidad Vasconcelos en Oaxaca de Juárez.

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