OPINIÓN Oriana Conde ¿Por qué no se pueden ir los diputados plurinominales?

¿Por qué no se pueden ir los diputados plurinominales?

Lunes, 30 de Noviembre de 2009 17:28
Política Hoy/Oriana Conde
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diputadosPolítica Hoy/ Oriana Conde es licenciada en Ciencia Política por la UAM Iztapalapa . Hace unos días se comenzó  un debate entre diferentes ciudadanos a partir de los comentarios de un comunicador mexicano, el cual objetaba que los 200 diputados plurinominales no  tienen razón de ser, debido a que el liderazgo de las bancadas de los partidos se centra en dichos legisladores, es decir, los dibuja como un lazo entre lo que quiere el partido y lo que se tiene que hacer en la Cámara, esto es, cómo votar las diferentes propuestas y leyes.

En principio la propuesta no suena tan descabellada, y sobre todo en este momento en el que lo que al gobierno le urge es ahorrar dinero y tener algo más para poder solventar el presupuesto el año que viene. Sin embargo, me parece a fin de cuentas una propuesta muy poco razonada y valorada desde sus cimientos, y sobre todo, que el comunicador en cuestión no se ocupa de esa línea de investigación sino de solo ganar un poco más de audiencia y crear polémica.

Analicemos el problema de los plurinominales de forma objetiva, analizando su razón de ser en un marco teórico concreto que ha sido aportado por las grandes mentes que se ocupan de la política como una ciencia y no como un medio de adquisición del poder.

Los plurinominales tienen su base en la representación proporcional, el cual tiene como objetivo dar un balance a los sistemas de mayoría y resolver la subrepresentación, otorgando a los partidos en contienda los legisladores que correspondan de forma proporcional a su fuerza electoral, el fin de esto es tratar de dar un equitativo porcentaje a los sufragios que se logran en a través del sufragio.

El efecto que tiene esta distribución proporcional de los votos, es que se evitará de cierta manera el fenómeno de la sobrerrepresentación de un partido, o la subrepresentación de otro, y para dar un ejemplo claro y cercano a nuestra realidad, se puede recordar la elección de diputados locales en el estado de Oaxaca en el año 2007.

Durante estos comicios, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se fue, como coloquialmente se dice, con el carro lleno, y de no haber existido el sistema de representación proporcional, las otras fuerzas políticas existentes en el estado no hubieran tenido una fuerza en el Congreso local a la hora de evaluar las legislaciones, lo cual podría ser más negativo de lo que ya es, debido a la aplastante mayoría legislativa de los priístas en Oaxaca, y que han aprobado leyes tan retrógradas como la penalización casi de inquisición sobre la interrupción del embarazo.

Continuando con la  explicación del sistema proporcional, esta se aplica en regiones de un país a las que se llama circunscripciones electorales, y se participa en ella a través de listas de candidatos los cuales se votarán en bloque, y dependiendo del número de votos que obtenga un partido, así se asignarán las curules al mismo, lo que no significa que la sobrerrepresentación o subrepresentación desaparezcan como de ejemplificaba en el párrafo anterior.

Hay que aceptar que los teóricos también tienen críticas al sistema de representación proporcional (RP) en el sentido de que a la hora de legislar no cuentan con una fuerza real dentro de los parlamentos, ya que para esto, lo que predomina es la mayoría que está representada por los diputados electos por mayoría, y no las de opiniones diversas encarnadas por partidos que no alcanzan el voto.

En el caso de Oaxaca, en una réplica a la crítica de los opositores de la RP en cuanto a esta cuestión, es que debemos de considerar que el PRI en esta entidad se mueve de una manera muy diferente que a nivel federal, es decir, el partido lo es todo en Oaxaca, está insertado en diversos espacios de la vida pública del estado, instituciones privadas y de gobierno, de tal manera que permite el escaso o nulo movimiento de los partidos opositores.

A la hora de hacer campaña, el PRI cuenta con la mayoría de los recursos económicos para llevar su propuesta a todos los rincones y los votantes que se requieran, además de inamovible voto duro que no fluctúa como en los otros partidos debido a esa falta de organización.

Cuenta además con recurso logístico importante, con experiencia en el llamado y traslado a las urnas de diferentes sectores de la población, además de que sus funcionarios están tan insertados en la administración pública, que difícilmente otros partidos logran un real acceso al mandato, y de hacerlo, duran poco, por lo tanto, no es de extrañar que a la hora de competir por las curules legislativas, todo esté dicho de antemano por los pactos que se concretan entre los diferentes actores del partido.

Es así que al menos en este caso, no se puede prescindir de los plurinominales por cuestiones de tipo presupuestal, al menos en Oaxaca, donde la RP garantiza que los partidos que no pueden tener una real participación por los bloqueos del PRI, si puedan por lo menos observar y denunciar desde los asientos del legislativo.

Otra de las críticas que se hace al sistema de RP, es con respecto a las listas de candidatos plurinominales, las cuales se integran primordialmente por dirigentes de los partidos políticos o personalidades muy importantes dentro del mismo, como lo son los líderes sindicales, y por lo tanto, el ciudadano no elige a un representante, sino que de manera indirecta votará por alguien que lleva como prioridad un interés de grupo, olvidando muchas veces la plataforma por la cual el ciudadano vota por el partido.

Pero aún en este caso extraordinario y aparentemente de difícil solución, nuestro Instituto Electoral podría entrar al rescate y poner orden en las listas plurinominales para evitar que estén  plenas “vacas sagradas”, instituyendo un proceso de una pre elección para conocer qué ciudadanos integrarán las listas plurinominales, y que se inscriba a ciudadanos de a pie que presenten propuestas de beneficio para los grupos minoritarios para así evitar el rol de los políticos de siempre por el Congreso.

Estos políticos cabecillas siempre querrán ser parte integral de la Cámara, así que esto bien podría remediarse con un sistema de reelección de diputados, ya que permitiría una continuidad en el trabajo legislativo, y sobre todo, el que de verdad se interesaran por conservar su puesto y no que durante su periodo pensaran en el puesto que tendrían al terminar la Legislatura, y por lo tanto, con quien tendrían que quedar bien, sometiéndose invariablemente a los intereses de los cabildeos.

Lo más preocupante en torno a la idea de la reducción del Congreso es que por la difusión de ciertos medios que más parecen de desinformación, es que hacen crecer una idea popular que hace que la gente piense que los diputados y senadores son caros (y claro que lo son), y sobre todo, por qué se necesitan 500 diputados.

Lo que olvidan mencionar los comunicadores al respecto, es que a menor número de diputados, se incrementarán los electores, al reducir a los legisladores, se aumenta la cifra de la población que debe votar por ellos, y por lo tanto, la relación entre los miembros del Congreso y la población civil, se hace más ancha, reduciendo las posibilidades de una mayor observación de las necesidades de la sociedad.

Esta variable que es el tamaño de la población deben senior ciertas reglas, que tienen que ver con el tamaño de la circunscripción (tamaño territorial y de población) y si se reduce el número de legisladores, aumenta la población que votará por ellos, y puede decir que los sufragistas pierdan interés en emitir un voto por alguien al que poco conocen.

Debemos considerar todos estos factores antes de propiciar un debate sobre la reducción de los diputados y polemizando su necesidad, no debemos concluir sobre qué se quita, porque ya se vio que al eliminar diputados, la carga legislativa recae en los que quedan, y además, los partidos más fuertes tendrán una mayor representación, mientras que los débiles, una escasa o nula, lo que también afectará al Ejecutivo debido que en ocasiones no contará con una mayoría en el Congreso como en los tiempos priístas, lo que incidirá en si pasan o no propuestas y sobre todo, en su legitimidad.

Lo que se debe someter a debate real es la disminución pero para el presupuesto de las Cámaras, federal y locales, ya que los gastos que tienen son cubiertos por el erario público, mientras que es de conocimiento que cualquier trabajador asalariado cubre por sí mismo gastos médicos, de telefonía, logística, alimentación, etc., entonces, es donde hay que recortar el presupuesto, no en el número de legisladores que a la larga traerá más problemas que beneficios.

Oriana Conde es licenciada en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa con el trabajo de investigación de Sistemas y Programas de Capacitación Electoral. Realizó estudios de posgrado en la Universidad Estatal de San Petersburgo, Rusia, especializándose en Procesos Políticos Internacionales, enfocándose a temas de geopolítica. Se ha desempeñado en la administración pública como Jefe de Unidad Departamental en la Delegación Azcapotzalco, y la mayor parte de su carrera la ha desarrollado en la docencia, actualmente impartiendo clases de Métodos de Investigación y materias correspondientes a la ciencia política en la Universidad Vasconcelos en Oaxaca de Juárez.

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1 Comentario

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  1. Lo que dices es muy bello y convincente pero asi no es en México, el IFE avala fraudes electorales, los diputados ganan un dineral, lo que dices "las grandes mentes que se ocupan de la política como una ciencia y no como un medio de adquisición del poder.# CLARO que es adquisición de poder a quien quieres engañar, en serio es bonito lo que escribes pero en realidad es otra, estos plurinominales deben de ser elejidos por voto del pueblo, no por ayuda de sus compadres, cuatitos o amantes u lo que sea. EL PUEBLO PAGA EL PUEBLO MANDA.

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