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La chica del dragón tatuado: el asesinato serial de mujeres

Lunes, 06 de Febrero de 2012 13:55
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JOSEFINA_HERNANDEZDra. Josefina Hernández Téllez/FCPyS-UNAM.-La chica del dragón tatuado, dirigido por David Fincher, es un filme sobre el fenómeno del asesinato serial de mujeres y la cruda historia de una sobreviviente de la violencia sexual y social: Lisbeth Salander (Rooney Mara). Éste forma parte de la saga “Millenium”, del periodista sueco StiegLarsson.


 

La trama inicia con el escándalo y el infortunio de los dos personajes centrales: Mikael Blomkvist (Daniel Craig), un periodista demandado por difamación al no comprobar la veracidad de sus afirmaciones y que lleva a su medio a la quiebra ante la millonaria indemnización; y Lisbeth Salander, pupila del Estado en razón de su “incompetencia social” desde los 12 años, quien enfrenta la pérdida de su tutor por embolia y el chantaje y ataque sexual de su sustituto, pero que da pie para conocer su carácter, su control, su audacia y su inteligencia.

El hecho que permite que estos dos personajes disímbolos por su actividad, por su edad, por su estilo de vida y por sus intereses, es la tarea encomendada, y pagada con creces ($), al periodista para investigar la misteriosa desaparición de la sobrina del empresario millonario sueco,HenrikVanger (Christopher Plummer).

En esta misión el periodista busca y encuentra una asistente eficaz, Salander, que le ayudará no sólo a resolver el supuesto asesinato de la sobrina de Vanger, Harriet, quien desapareció desde los 16 años y que por cuarenta años ha sido la obsesión de la acaudalada familia empresarial, sino que le dará sentido a un hecho que las críticas han ignorado en aras de comparar la versión del director Niels Arden Oplev (2009) y la de Fincher (2011): la violencia simbólica y real que sufrimos las mujeres en pleno siglo XXI, aun en países como Suecia, uno de los países del primer mundo con un alto desarrollo y nivel alcanzado para su población femenina.

En una idea estética y creativa se analizan y comentan similitudes y deficiencias entre fotografía, fidelidad a la obra escrita, actuaciones, entre otros puntos, pero poco se comenta la recreación de un personaje imaginario que sólo nos permite la catarsis pero que no nos lleva a la acción sino a la inmovilidad y la indiferencia ante un fenómeno ancestral y creciente en las sociedades actuales como son la violación, el incesto y la violencia en general contra las mujeres.

Al imaginar y recrear una sobreviviente vengadora, que no se tienta el corazón para violar a su tutor legal, “marcarlo” –literalmente- con un tatuaje y ejercer terrorismo psicológico y físico, de alguna forma nos inmuniza ante la indignación, el coraje y la impotencia de este tipo de agresiones que lastiman y anulan a las mujeres violentadas, si es que no son asesinadas por este tipo de agresores. Es decir, creemos que esto puede ser y que las violadas se recuperan enseguida y siguen con sus vidas como si nada hubiera pasado… Ojalá y los resultados de una violación fueran la “reconstrucción exprés” de las subjetividades y fortalezas de las mujeres, pero en la mayoría de los casos no es así y el proceso de recuperación es lento y marcado por el desinterés social y estatal.

En nuestro país como botón de muestra tenemos el caso de las asesinadas de Juárez, quienes hoy ya han de sumar más de un millar, y la extensión de este fenómeno al Estado de México y Distrito Federal, sin que hasta el día de hoy se rindan cuentas, ni directas ni indirectas. Tampoco se sabe de venganzas, al estilo de “Ojo por ojo y diente por diente”, como lo plantea idealmente La chica del dragón tatuado. Es decir, las mujeres no toman la justicia por su cuenta porque después de sufrir este tipo de ataques su proceso de recuperación lleva años, sino es que toda la vida en el peor de los casos. Sobre todo si a este trauma se suma la pésima impartición de justicia.

Quizá algunas se replanteen como individuos desde la misma violencia, pero son las menos. Contra lo que pueda dejar entrever esta película, las mujeres no sentimos placer por la venganza luego de la violación. No se trata de esta revancha sino de replantear la mirada excluyente, utilitaria, indiferente y minimizante de la sociedad toda frente al uso y abuso de las mujeres.

La chica del dragón tatuado es un filme interesante, entretenido, pero riesgoso por su planteamiento y no es una mirada sensible frente a los retos que seguimos enfrentando las mujeres en este mundo global pero que ha remasterizado y está reforzando y reciclando una visión-acción misógina, machista y patriarcal.

 

 

 

 

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