Ernestina Gaitán Cruz/Crónica de Oaxaca.- Valiente, conocedora del ámbito político y de la relación entre el poder y los medios de comunicación luego de más de 20 años de experiencia en el manejo de información, la periodista Carmen Aristegui demandó directamente a la Presidencia de la República una respuesta clara, nítida, formal sobre el supuesto problema de alcoholismo del Presidente Felipe Calderón.
El pasado viernes 4, en el noticiario que conducía en MVS Radio, dio espacio amplio a la noticia de la manta colocada el día anterior en la Cámara de Diputados por legisladores del Partido del Trabajo donde se leyó –¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto? ¿No verdad? ¿Y para qué lo dejas conducir el país?, texto acompañado de una foto del Presidente Calderón.
Debido a este hecho, la periodista incómoda fue despedida de la empresa, bajo el argumento de que “dio un rumor como noticia”. –En nuestro código de ética, nos comprometemos a rechazar la presentación y difusión de rumores como noticias… la periodista Carmen Aristegui transgredió nuestro código ético y decidimos dar por terminada nuestra relación contractual.
De acuerdo con algunos analistas, el asunto estuvo en que por estos días, la empresa MVS está por negociar con el Gobierno Federal la renovación de las concesiones de señal que tiene, ya que desde el 2005 algunas estatales estaban vencidas y la del Distrito Federal estaba por caducar. Y que por ello, Presidencia presionó su salida a cambio de la renovación.
Indudablemente Carmen supo lo que hacía y a lo que se atenía con el manejo de un tema tan delicado en un medio de comunicación con una gran audiencia nacional, y como en otros asuntos caminó cerca del fuego para abrir espacios a las noticias que los medios de comunicación tienen miedo de comentar por temor a caer de la gracia y de los recursos económicos de las autoridades.
Porque es innegable también que con contadas excepciones si no es que solo con la particularidad de la Revista Proceso, todos los medios de comunicación viven básicamente de los dineros que les otorga el poder en turno, y para ello deben corresponder –así se ha entendido en una regla no escrita- con no tocar contenidos que los incomoden, que les cuestionen, que hagan ver mal su imagen. Ya lo dijo el expresidente José López Portillo, “no pago para que me peguen”, en alusión al retiro de la publicidad de su gobierno.
Los medios de comunicación, los periodistas tienen el deber de comunicar a la población lo que acontece en su entorno, así también deben informar a quienes conforman el poder, lo que opina, siente y necesita la población gobernada. Y como cualquier trabajo, deben recibir un sueldo decoroso.
Sin embargo aunque se tiene como ideal esta forma de relación entre población-medios de comunicación-poder, no ha sido posible vivir de la venta de las noticias, además de que parece ser desde el inicio del periodismo, el poder ha comprado la voz del periodista y por lo tanto a estas alturas, la población desconfía de lo que lee, ve o escucha en los medios.
Por ello ha sido valiosa su trabajo ya que no solo da la noticia, sino que también la contextualiza, explica, precisa y orienta aunque desde luego con la carga de parcialidad inherente a la opinión personal. Y los temas que aborda no son extraordinarios ni le rasca tanto para encontrarlos. Ahí están, todos los ven, pero pocos se atreven a hablar de ellos.
Algunos temas de los que ha hablado fuerte son el Caso Zongolica, sobre la indígena veracruzana quien presuntamente falleció a causa de una violación tumultuaria perpetrada por elementos del Ejército Mexicano.
También dio espacio a las llamadas telefónicas entre el gobernador priista de Puebla, Mario Marín, y el empresario textilero, Kamel Nacif, donde se evidenció la alianza entre ambos para privar de su libertad a la periodista Lydia Cacho por la denuncia que hizo de una red de pederastas en su libro “Los demonios del Edén”.
También abordó los casos de abuso sexual de sacerdotes contra menores de edad que involucraron al cardenal Norberto Rivera Carrera acusado de conspiración internacional a la pederastia en la Corte Superior de California por su presunta protección al cura pederasta Nicolás Aguilar.
Y en una entrevista grabada con el ex-presidente Miguel de la Madrid, éste declara que Carlos Salinas de Gortari es "cómplice de los delitos de los hermanos", admite estar "muy decepcionado que me equivoqué" en su decisión de elegir a Salinas como su sucesor. También critica su "inmoralidad respecto al dinero". Aunque admite que el robo de Carlos salinas "no [fue] tanto" en comparación al de su hermano Raúl, quien se habría beneficiado de "contratos de gobierno, [y] se comunicaba con los narcotraficantes."