Home OPINIÓN ERNESTINA GAITÁN CRUZ La vida privada hecha espectáculo

La vida privada hecha espectáculo

Martes, 01 de Febrero de 2011 17:55
redaccion
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KALIMBAErnestina Gaitán Cruz.- Un mes tres días de show telenovelero vivió México en el Caso Kalimba. En medio de todas las noticias, sobresalió ésta a la que los medios de comunicación se volcaron para dar todos los detalles.

La acusación de violación de una menor, la orden de aprehensión, la detención, el encarcelamiento, la reconstrucción del hecho, la absolución y la salida gloriosa de la cárcel del cantante fueron nota relevante con detalles diarios, así que nos tuvimos que enterar y comentarla en todas partes.

Y con todo lo que tuvo de espectáculo, lo que queda es que efectivamente habrá un antes y un después del hecho. Los mensajes que nos dejaron claramente expresados son que las mujeres están indefensas aunque haya leyes que las protejan; que los hombres también deben cuidarse de con quien se relacionan y ser responsables de sus actos; que los medios de comunicación cada vez fortalecen más su presencia como formadores de opinión pública y como jueces implacables y de que cuando se quiere, la justicia puede ser veloz y expedita.

En el Caso Kalimba, independientemente de si la joven mintió orillada por las circunstancias o por presiones familiares, fue vergonzosa la manera como su vida privada fue expuesta públicamente. Se dio nombre, apellidos, detalles de las pruebas donde se mostró que fue violada, hasta de cómo se encontraron sus prendas íntimas, de su historial personal donde hubo una violación anterior, un aborto, un novio que al parecer la manipula, una familia disfuncional, una amiga que no fue tal.

Todo esto y más se dijo de ella. De él, solo se sabe y se difundió que es cantante, que el día de los hechos trabajó como disc-jockey, que es católico porque nunca soltó su Biblia, que ansiaba salir de este problema para abrazar a su hija. Es decir, su imagen como persona quedó limpia e incluso salió reivindicado como una víctima a la que al final se hizo justicia.

Sin dudar del dictamen y de la verdad del cantante, lo delicado del asunto es el manejo de la información en los medios de comunicación. Ellos determinaron la percepción que tuvimos del asunto. Ellos manipularon, deformaron y cargaron la imagen positiva de uno y la negativa de la otra. Además de que convirtieron el hecho en un entretenimiento vendible, donde despertaron el morbo y lograron desviar la atención de otros temas que sí nos vulneran y afectan todos los días.

Y en especial, dejaron el mensaje de que si una mujer es violada, tiene que pasar por una exhibición pública donde de inicio ella es la culpable, las pruebas de la agresión que sufra pueden ser expuestas al aire para que cualquiera haga juicios y la marque de por vida. ¿Qué necesidad había de enterarnos de su vida privada?, ¿Qué necesidad de que nuestras hijas sintieran vergüenza ajena por su condición de mujeres? y de que las mujeres nos escucháramos hablar mal de la joven agredida.

Los conductores de noticias y programas de espectáculos tienen “el derecho” de expresarse “con todo respeto”, así dicen, de quien caiga en sus garras, pero la realidad es que en muchas ocasiones hablan sin saber y pisotean dignidades sin el menor rubor en nombre de la información que su público desea conocer al detalle.

Alguien y nosotros mismos como sociedad tendríamos que parar o mejor dicho, normar o hacer valer la legislación correspondiente para cuidar lo que se dice en los medios de comunicación. Y sin embargo, con nuestra atención a estas noticias avalamos y engrandecemos su presencia.

Otro asunto que esperemos quede como lección es que los hombres deben ser responsables y cuidadosos con sus relaciones. Deben recordar que cuando tratan con una mujer lo están haciendo con una persona con derechos, virtudes, emociones, sensibilidad, digna de todo el respeto, porque al agredirla lo hacen con ellos mismos y con la otra parte de la vida con la que deben conformar la sociedad en la que viven.

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