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Estrés y violencia, una pareja dispareja.

Viernes, 01 de Junio de 2012 02:30
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ESTRESS_-_Cronica_de_Oaxaca* “La violencia, desafortunadamente, ya es una situación cotidiana, de fuerte presencia mediática y un tema que cotidianamente se trata en cualquier charla.

Sin embargo, la situación no queda en palabras, ya que la violencia trae consigo numerosos efectos a nivel familiar, emocional, de pareja, social, escolar y laboral, entre otros. Afecta directa o indirectamente a las personas y con ello, a su entorno, a su comunidad”, comentó el Lic. Alejandro Desfassiaux, Presidente de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial.

 

 

Difusión de Cornelio Merlín Cruz.

 

 

Entre las consecuencias más destacadas, están:

 

Efectos emocionales:

• Las personas que son víctimas o testigos de algún delito sufren un estrés post traumático que trae consigo alteraciones de sueño, de carácter, de rendimiento escolar o laboral, problemas para relacionarse con otros, temor constante e irritabilidad, entre otros.

 

Efectos económicos:

• Después de un delito, la víctima procura reponer lo robado, tiene gastos no planeados como médicos, en caso de lesiones o estrés post traumático y gastos extras para honorarios de psicólogos y abogados, en caso de ser necesarios.

• Tanto a nivel personal o empresarial, se toman mayores medidas de seguridad, lo que trae consigo una inversión, sobre todo cuando no contaban con sistemas o personal de protección.

 

Efectos laborales:

• El rendimiento de la víctima baja y en ocasiones, debe tomar tiempo de su horario de trabajo para realizar la denuncia correspondiente y darle el seguimiento al proceso, lo cual también trae consigo el solicitar permisos o tener que faltar por ello.

 

Efectos escolares:

• La víctima baja en su concentración y rendimiento escolar. Le cuesta trabajo relacionarse con sus compañeros y procura mantenerse aislado. Se vuelve más vulnerable.

 

Efectos sociales:

• La gente, ante tanta presencia mediática de notas de violencia y delincuencia, vive en un estado constante de temor, de inseguridad, de preocupación que la mantiene en un estrés constante.

• En algunos lugares, las personas han comenzado a tomar acciones por sí mismas, lo cual tampoco es recomendable.

• La generación de empleos ha disminuido, sobre todo en las zonas denominadas como focos rojos, donde la migración personal y empresarial también se ha hecho presente.

• Los hábitos de las personas han cambiado y salen mucho menos a divertirse o a realizar actividades que pudieran ponerlos en riesgo.

• En general, la gente está más a la expectativa y a la defensiva. “El estrés y la delincuencia van de la mano. El estrés postraumático suele presentarse después de un desastre natural o de eventos de violencia doméstrica o bien, externa, a través de un asalto, una violación o un secuestro, por ejemplo. Algo cambia internamente, se afectan los nervios y el cuerpo cambia su respuesta frente al estrés”, comentó.

 

“Este tipo de estrés, suele manifestarse en las víctimas a través de recuerdos reiterativos del hecho que le ocasionan angustia, molestia y reacciones físicas ante el mismo. A través de la insensibilidad o apatía emocional, el no recordar aspectos importantes del evento, en evitar a otras personas o situaciones que le hagan recordar el hecho y en dificultad para concentrarse, exagerar en las reacciones de sobresalto, estar irritable, tener problemas para dormir y estar en constante vigilancia, lo que trae consigo ansiedad, tensión y

estrés constante. Por lo regular, el estrés postraumático trae consigo problemas de salud, adicciones y depresión, cuyos síntomas pueden durar en promedio 30 días”, expresó.

 

“Por ello, hacemos hincapié, la prevención seguirá siendo una prioridad menos problemática y costosa que el tratamiento para salir delante de un estrés así. Prevenir es una herramienta que todos debemos incluir en la casa, en la calle y en el lugar de trabajo”, finalizó.

 

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