Cuentos o mentiras
Ernestina Gaitán Cruz
“No me lo vas a creer”, puede ser el inicio de una excusa, razón o pretexto para explicar por qué llegamos tarde, por qué no cumplimos la tarea o no regresamos pronto a casa, pero para Juan fue un motivo para comenzar los relatos que todas las mañanas esperaban oír sus compañeros de clase.
La verdad era que llegaba tarde a la escuela porque se quedaba dormido. Y en las tres cuadras, en los 420 pasos, entre las 32 casas, los nueve postes, 46 árboles y cuatro perros callejeros, más o menos a la altura de la última Jacaranda, tramaba el “no me lo vas a creer” para decir sus razones y los cuentos le salían de corridito.
Así ante el enojo de su profesor que todos los días interrumpía las narraciones en el momento más emocionante porque no creía que fueran ciertas –y luego los amigos tenían que esperar el recreo para conocer el final-, contó parte de la historia del extraño ladrido de Shhh, el perro que vive en el siete, debajo de La Peor Señora del Mundo.
También habló de su encuentro con la señora Flora, la que vende cucarachas amaestradas y lagartijas acróbatas y la del señor cara de cajero que es encantador de serpientes que guarda en su portafolios.
Sin embargo ante el ultimátum del profesor, decidió llegar temprano a clases, se preparó perfectamente, pero cada día de toda la semana que tenía como plazo, algo pasó, todo le salió mal y volvió a llegar tarde.
Es la trama de "No me lo vas a creer" (42 páginas) de la mexicana Alicia Molina, autora de "El agujero negro", "El zurcidor del tiempo" y "La noche de los trasgos". Las ilustraciones fueron de José Luis Castillón, quien es bibliotecario y realiza animaciones en tercera dimensión; su proyecto más reciente fue la fundación de una escuela.