Un joven apuesto, de ojos azules, traje limpio y una flor escarlata en el cabello, consulta al siquiatra George Matthews, para decirle que se está volviendo loco. Al considerar interesante el caso, el médico acepta acompañarlo a su mundo donde pululan duendes irlandeses que regalan su fortuna
Desde ese momento, el médico comenzará a formar parte de una trama trepidante donde perderá su personalidad y amenazará su cordura.
Es la trama y algunos enigmas presentes en “El percherón mortal” escrito por John Franklin Bardin, editado por primera vez en 1946 y recuperado para México por la Editorial Almadía, quien con esta obra enriquece su colección de Novela Negra iniciada con “Al lado vivía una niña” de Stefan Kiesbye.
El misterio a descifrar en “El percherón mortal”, es la relación entre los caballos y las muertes. Y en el fondo de la historia se encuentra el proceso que vive un hombre entre el límite de su cordura y el desequilibrio mental y los misterios que guarda la mente humana, así como una historia de infancia desgraciada.
“Solemos tener recuerdos y sabemos que los tenemos, pero nunca permitimos que se vuelvan enteramente conscientes. Esos recuerdos siempre están agazapados bajo la superficie de nuestra razón, y en momentos de crisis algunas de nuestras acciones sólo pueden explicarse en términos de estas experiencias recordadas, pero nunca se vuelven tangibles y nunca nos permitimos hablar de ellas cuando contamos nuestro pasado”.
“En último extremo, la psicología del asesino la del bromista difieren sólo en grado. Ambos son sádicos; ambos disfrutan con lo grotesco y con el placer de infligir dolor a otros. Podría considerarse el crimen como la broma definitiva y, a la inversa, a la broma como la forma social del asesinato”.
John Franklin Bardin nació en 1916 en Cincinnati. Después de la muerte de su madre se trasladó a Nueva York, donde trabajó como ejecutivo publicitario y dio clases de escritura creativa, y donde murió en 1981. Ha sido poco conocido, pero escritores como Guillermo Cabrera Infante lo consideraron al nivel de Edgar Allan Poe y Dashiell Hammett, aunque él reconoció influencias de Graham Greene, Henry Freen y Henry James.
Entre las obras del autor estadounidense, figuran “Al salir del infierno”, “Demasiado joven para morir”, “El final de Philip Banter”, “Los peligros de pequeña” y “¿Quién me mató?”.