ENTREVISTAS Los bajos fondos y la historia social de la ciudad de México en “DF Confidencial”

Los bajos fondos y la historia social de la ciudad de México en “DF Confidencial”

Domingo, 05 de Septiembre de 2010 00:48
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JM_SERVINErnestina Gaitán Cruz/Crónica de Oaxaca.-“Dado lo ignorantes que son y lo mal que redactan sus notas la gran mayoría de los periodistas, parecería que cualquiera puede hacer periodismo, pero no es verdad. Se necesita mucha disciplina, pasión por lo que haces, valor y muchas lecturas”.

“DF Confidencial” (Editorial Almadía) es el punto final de una trilogía que hace diez años comenzó a escribir el periodista JM Servín, y en el cual personalmente exploró e investigó algunas atmósferas de los bajos fondos y la historia social de la Ciudad de México.

Esta reciente publicación conformada por crónicas y reportajes, tuvo sus antecedentes en la novela “Al final del vacío”(Random House-Mondadori, 2007) y el libro de relatos, “Revólver de ojos amarillos” (Almadía, 2008).

Con este reciente libro definido por su autor como un gran híbrido de periodismo, ensayo y testimonio personal que resume su apuesta narrativa, buscó transmitirle a sus lectores “atmósferas, reflexiones en torno a lo que somos como sociedad, pero sobre todo que retomen el gusto por la lectura y ciertos estimulantes como posibilidad de internarse a otros mundos como lo hace la mejor ficción”.

En entrevista, el Premio Nacional de Testimonio 2001 y Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 2004 en la categoría de reportaje escrito, habla de la crónica como género periodístico, de la función social y características del periodista, y de cómo atrapar al lector, en un tiempo en el que éste privilegia la imagen y poco o nada le interesa la información.

J. M. Servín (Ciudad de México, 1962) es un periodista autodidacta, con especial inclinación hacia la crónica de la que dice, le gusta su flexibilidad para explorar diferentes géneros narrativos y su capacidad de convertirse en termómetro de una época.

El autor de “Cuentos para gente sola”, “Por amor al dólar” y “Periodismo Charter”, explica que quiso ejercer el periodismo, porque “como escritor me permite salir a la calle y narrar lo que me emociona y estremece, y me mantiene alejado de la pedantería que distingue a tantos escritores con el prestigio inflado que son incapaces ya no de escribir una buena novela, sino un reportaje o una crónica”.

Sin embargo considera que hacer periodismo no lo hace cualquier persona, como pareciera ante la gran cantidad de comunicadores que hay por ahí, y tampoco se forman en las escuelas de periodismo, que “solo producen analfabetas funcionales” ni menos nacen predestinados ni traen la profesión en las venas.

“Dado lo ignorantes que son y lo mal que redactan sus notas la gran mayoría de los periodistas, sí parecería que cualquiera puede hacer periodismo, pero no es verdad. Se necesita mucha disciplina, pasión por lo que haces, valor y muchas lecturas”.

El periodista también precisa salir a las calles, vivir, emocionarse con lo que ve, huir de las salas de prensa y de los boletines, y el tiempo que le quede libre, requiere leer todo lo que pueda, dice.

Respecto a la función social del periodista señala que “debe ser coherente con su visión del mundo, con su conciencia de lo que es el bien y el mal, y no andar negociando sus principios por dinero o prebendas”. “Supongo que esa conciencia se adquiere desde casa, o gracias a la ingestión de algún estimulante que tenga la virtud de aclarar los nubarrones de la existencia”, además de que la mejor función que puede darle a su país, es dejar atrás tanta apatía y desdén por la lectura.

¿Cómo atrapar al lector cuando hay tanta información y medios de comunicación que parece privilegian la imagen y tú mismo dices que la información poco o nada interesa al lector?

“Un relato debe ser contundente desde la primer frase y se debe mantener la tensión narrativa de principio a fin, tal, como lo recomiendan los maestros de la novela y del relato como Antón Chéjov, Jack London o Ring Lardner. Por lo demás, creo que los editores deberían de preocuparse más por atraer lectores a sus publicaciones pagando mejor a sus reporteros y colaboradores externos para que escriban más crónicas y reportajes de vida cotidiana y no sólo de “narco” y política”.

¿Qué característica se necesita para ver la realidad, para atraparla y para transmitirla?

No estar ciego a tus propias emociones. De lo contrario, es como quien ve por la calle a una mujer hermosa y lo único que se le ocurre preguntarse es si estará operada de los senos.

¿Cómo defines el periodismo mexicano actual? Pareciera que hay demasiadas declaraciones y que los periodistas solo transmiten lo que los personajes públicos desean decir. ¿Cómo se deben preparar los periodistas para no dejarse utilizar?

No me interesa en lo mínimo el periodismo como abstracción. A la mayoría de los “comunicadores” sólo les interesa la interlocución con el poder y convertirse en todólogos para competir con las grandes estrellas de la opinión mediática. Para “no dejarse utilizar”, hay que ejercitar duramente la reflexión y la autocrítica, ambas características poco comunes en el medio.

“DF Confidencial” es un libro de crónicas. ¿Cómo debe hacerse una buena crónica?

“Investigando lo más posible en torno al tema y sin perder de vista que se está haciendo literatura y no un mero acopio de hechos, que es lo que hace el periodismo más burdo”.

CRÓNICAS DE DELINCUENTES, VAGOS Y DEMÁS GENTE SIN FUTURO

El libro “DF Confidencial. Crónicas de delincuentes, vagos y demás gente sin futuro”, se debe “a muchos años de vagabundeo y es sobre la Ciudad de México, ciudad que padezco y cuyas vastas dimensiones están fracturadas por la desmemoria y la desilusión… La crudeza transgresora de la vida en esta ciudad la vuelve fuente inagotable de historias sombrías y seductoras. De ahí el título, en abierta alusión a una novela de James Ellroy sobre Los Ángeles”.

Dices que la ciudad de México es de la mendicidad y el robo, odio, rencor, violencia y agandalle. Pero quizá con la reproducción puntual de esa realidad que hacen los medios, se contribuya a reproducir esa violencia, como lo han dicho algunos analistas, ¿cuál es tu punto de vista?.

“Que hay que ser muy imbécil para creer que un libro en un país que tiene una industrial cultural miserable, un sistema educativo ruinoso y obsoleto, contribuya a reproducir la violencia. Sería mejor ser más críticos y reflexivos para que entendamos que son nuestros políticos incompetentes y rapaces y una clase empresarial que pese a lo que diga se enriquece gracias a su complicidad con nuestros gobernantes, los que contribuyen a que se reproduzca la violencia tal y como la vivimos ahora en este país.

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Juan Rulfo